30 octubre 2011

American Horror Story

Empieza la temporada televisiva y con ella nuevas series. De entre todas, la que más llama la atención, y vistos ya dos episodios, la que con más ganas voy a seguir es American Horror Story (Una historia de horror americana) -que manía con poner el gentilicio yanqui en tantos de sus productos-.


La primera impresión tras el primer episodio es que es una serie rara. Muy muy rara. Sólo se me ocurre calificarla como lynchiana. De terror más bien poco de momento, pero deja una sensación si no de malestar, cercana a éste. A esto ayuda también el montaje, en su vertiente tan de moda últimamente como es el ir a saltos, como si nos comieramos fotogramas (para muestra la cabecera de la serie). El primer capítulo deja algunos interrogantes, alguno verdaderamente interesante (la condición del ama de llaves, el paciente de nuestro psiquiatra, la vecina...)








El segundo capítulo ya es algo más convencional, menos lynchiano y con algo más de lógica "humana", aunque sigue sin provocar el menor de los terrores (y eso que ví el capítulo sólo y en la más completa oscuridad).


Pero como la cosa parece que promete y la curiosidad por saber qué va a pasar es lo que mató al gato, seguiré viéndola.


¿Y de qué va? Pues para resumir, de una casa encantada en la que a lo largo de su historia, ha ocurrido más de un crimen. Ahora una familia de tres se muda a ella. El marido sorprendido en plena faena por la mujer recién salida de un aborto, la hija en plena adolescencia y un perro (éste es el más normal de todos). La pareja cree que cambiar de ciudad solucionará sus problemas, pero ...

29 octubre 2011

El arte de Kim Keever

Estos paisajes (oníricos algunos, de cuento de hadas otros, tenebroso aquel otro...), no son pinturas...













Kim Keever construye paisajes dentro de un tanque lleno de agua en el que vierte líquidos y tintas y después los fotografia, resultando unas fotos increíbles.


Capitán América: El primer vengador

























Título: Capitán América (2011)
Dirección: Joe Johnston
País: Estados Unidos
Año: 2011
Reparto: Chris Evans, Hayley Atwell, Hugo Weaving, Tommy Lee Jones, Sebastian Stan, Toby Jones
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely

Nunca he sido fan del personaje, no he leído gran cosa acerca de él (lo poco que de él leí no me gustó) ni pienso leer nada más. Es un personaje que no me llama en lo más mínimo.


Tampoco pensaba haber visto la película, pero al ser uno de los protagonistas de ese megaevento friki que se producirá en los cines el año que viene su visionado era casi era obligatorio.


Supongo que a los fans les habrá gustado ya que prácticamente se narra el origen del personaje (de manera bastante fiel por lo que parece) y poco más en dos largas, larguísimas, horas que no fui capaz de ver de un tirón porque además de larga se hace algo lenta. A pesar de eso el final se hace algo apresurado y a alguien (un espectador normal no fan) que acuda a ver la película sin más idea de todo el contexto se le hará raro ya que es un cierre demasiado dependiente de Los Vengadores.


La ambientación de los años cuarenta está bien, pero en cuanto al tema de efectos especiales... se abusa de los cables. (Cada vez que el Capi le arrea un puñetazo a algún villano, éste sale volando medio kilómetro).


Y por si fuera poco, creo que la personalidad del Capitán es un tanto naive, ingenua, infantil. No sé si ha sido algo buscado para identificar la bondad, orgullo, heroísmo y ausencia de maldad del personaje con la del puebolo americano o si simplemente les ha salido así.


En resumen, película prescindible totalmente. Ni siquiera hace falta verla para poder "entender" Los Vengadores, allá por mayo del 2012.

25 octubre 2011

"El último superviviente". La realidad

En el descanso del rodaje, dónde sólo puedes comer hormigas, gusanos u otros bichos...



Snuff, de Chuck Palahniuk

















SNUFF, de CHUCK PALAHNIUK
MONDADORI
Nº páginas: 208 pags
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda


A pesar de que hacía ya un tiempo que tenía el libro en casa no fue hasta que abandoné la lectura de 2666 de Ricardo Bolaño, allá por la página 120 (ni siquiera acabada la primera parte), cuando busqué refugio en Snuff. Harto de las rodeos y más rodeos en forma de seminarios, charlas, palizas a taxistas, triángulos amorosos y sueños que no llevaban a ningún sitio de los personajes de Bolaño, Palahniuk aparecía como un salvador del tedio que el libro del chileno me estaba produciendo.

Y en buena parte así fue. Palahniuk siempre tiene unos argumentos originales. Sólo a él podría ocurrírsele contarnos las vivencias de cuatro personas, desde sus respectivos puntos de vista, mientras esperan turno para follarse a una actriz porno que quiere retirarse llegando a los 600 polvos para batir así el record mundial de sexo en grupo y filmado.


Como siempre, entre pensamientos y diálogos entre nuestros personajes, abundan una cantidad ingente de curiosidades que, aunque poco o nada aportan al desarrollo de la historia, entretienen e incluso te hacen plantearte si es cierto todo lo que dice o es también pura invención del autor (como el hecho de saber que fue Hitler el inventor de la muñeca hinchable-que, por cierto, sí, lo es). Pero la vida está llena de cosas intrascendentes, nimiedades y vacíos y estos ejemplos son una forma más de retratar la vida y la gente.
También como siempre prosa y diálogos ágiles.

Pero por desgracia, tengo la sensación de que últimamente a Palahniuk le sucede como a Stephen King. Si King es un gran narrador (incluso con historias alejadas del terreno del terror) y construye muy bien sus personajes, falla casi siempre en la resolución. La de finales que ha “cagado” después de haber hecho bien todo lo demás. Pues Palahniuk empieza a hacer algo parecido. No con los finales sino con la forma de apagarse el original inicio de sus libros. Me pasó con Nana, y ahora con éste. A medida que lees Snuff, el planteamiento de partida va volviéndose anodino y pierde la fuerza inicial, la sorpresa, la provocación que se supone que quería producir. Te acostumbras a lo que te cuenta e incluso puede llegar a inocularte un ligero, ligerísimo, aburrimiento.

No obstante, leeré más de él. Pigmeo tiene buena pinta. Al menos el argumento parece original…

23 octubre 2011

A dos metros bajo tierra: Larga vida a los Fisher


























Joder, qué fuerte. Nunca me había emocionado tanto una serie, pero el último episodio de A dos metros bajo tierra es muy muy triste. Lógico, pero triste. Y está tan bien hecho, ...
Hasta se me ha escapado alguna lagrimilla.

Una gran serie, sin duda, que recomiendo a quien no la haya visto.

Rescato dos frases:

"Puedes hacer lo que quieras. ¡Estás vivo! ¿Qué es un poco de sufrimiento comparado con eso?"

"Sólo te digo que no hay más que una vida. No hay Dios ni reglas ni juicios más que los que tú aceptes o crees para ti misma. Y cuando se acaba, se acaba. Duermes para toda la eternidad. Sé feliz mientras estés aquí".
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