15 agosto 2013
Blue Estate, volumen uno. De VV.AA.
Con una cita como la que sigue: “Blue Estate” coge lo mejor de Guy Ritchie y
Quentin Tarantino pero sigue siendo rematadamente original” era casi
imposible resistirse a comprobar, con recelos, eso sí, semejante afirmación. Y
es que no sería la primera vez que las editoriales se encargan de recabar y
extractar citas de reseñas para tratar de vender el libro/cómic de turno fueran,
cuando menos, exageradas.
(No me importa que usen a Guy
Ritchie como reclamo, pero a Quentin, a Quentin … que no me toquen a Quentin,
que eso ya son palabras mayores, amigo. A ver cómo sales de esta…)
Una vez leído Blue Estate,
reconozco que tiene elementos de los dos directores: la trama negra, las
historias entrecruzadas, el mogollón de personajes, la violencia explícita y
desmedida, el ritmo narrativo, los flashbacks… Así que, sí. Diría que sí. Te lo
concedo. Esta vez la cita no es mero marketing para vender cuanto más mejor.
(Has salido bien librado).
Visualmente es increíble. Me
gusta. Me gusta mucho el dibujo y el entintado en general, pero sobre todo
cuando el guión pide oscuridad y la encuentra… Blue Estate es moderno, actual,
fresco, enérgico y vibrante. Y todo esto puedo decirlo tanto del dibujo como
del argumento.
11 julio 2013
La ternura caníbal
Me gustan los libros de cuentos o
relatos cortos. Pero que sean cortos de verdad. Ahí está la gracia. Porque, si
no te gusta uno de ellos, sabes que después vendrá otro, -con otra historia, otros
personajes, otro ambiente, aunque siga enmarcado en el mismo género o
temática-, que tal vez sí te guste. Y si no, otro y otro… (aunque no sería la
primera vez que en un libro casi la totalidad de cuentos merecieran la muerte
más cruel).
Por otro lado, si te gusta se
acaba demasiado pronto… y eso provoca que te guste más.
Dicho esto, vamos a entrar en
materia. No conocía, ni siquiera de oídas, a Enrique Serna pero la sinopsis y
la portada eran lo suficientemente tentadoras como para hacerle ascos. Además, según
me informaron mis fuentes, Serna pasa por ser uno de los diez mejores
escritores de relatos de México de los últimos veinte años. Ahí es nada. Y,
bueno… no conozco a todos los escritores de relatos de México de los últimos
veinte años, ni de los últimos cinco… ni de los últimos dos… pero, tras la
lectura de La ternura caníbal, tengo claro que quiero leer más cuentos de
Enrique Serna.
Porque el autor aborda
magistralmente en estos diez relatos historias de parejas, y no del todo
convencionales, que también, sino de lo más variopintas. Todas ellas,
absolutamente todas, se nos muestran con tintes de un amor viciado, corrompido
por el uso, el abuso e incluso el desuso. No estamos ante comienzos de romances,
donde todo es bonito y de color de rosas y nadie deja escapar sus ventosidades.
No. Las historias de Corín Tellado están en el pasillo de al lado. Por el
contrario, serán el paso del tiempo, la rutina, el egoísmo, el odio, la
envidia, los engaños, rencores, pequeñas venganzas, la falta de respeto…los
hitos que marcarán el hilo de cada uno de los relatos de una manera clara,
identificable, veraz, incisiva y doliente. Por desgracia, como la vida misma.
He llegado a leer alguna crítica
en la que se remarca que el lector soltará más de una carcajada. Para nada. Los
cuentos de Serna son muy duros por la forma realista en la que se cuentan y por
lo que se cuenta. Cierto que algunos de ellos son llevados demasiado al extremo
de cara al final, pero eso también forma parte del encanto de los cuentos
cortos, y en este caso, no los perjudica.
La reseña completa en LyL.
La reseña completa en LyL.
09 julio 2013
Buen perro
Otro de perros, sí. Y pronto habrá otro más. Por hablar. Pero es que… ¿no os dáis cuenta? ¿Cómo no voy a caer en cómics así, con semejante pedazo de portada y con una sinopsis que pinta tan bien? Imposible resistirse. Hala, pa’dentro.
Iván, curioso nombre para el protagonista de Buen perro, es un can sin dueño, un callejero. Tiene pesadillas recurrentes con conejos y cada día se busca la comida como puede, sin saber a qué va a dedicar el tiempo. “¿Cuál es mi trabajo? Decidme lo que debo hacer y lo haré…” se dice a si mismo. Ansía tener un dueño, a pesar de que nunca lo ha tenido, pero a la vez expresa sus dudas al respecto y no sabe si le gustaría la experiencia.
Poco a poco vamos viendo el transcurrir diario de Iván, los roces con otros perros y con los dueños de estos; con tenderos de carnicerías y con gallinas. También tiene un amigo, Kirby, un bulldog que sí tiene dueño y muchos huesos enterrados que comparte con Iván. Pero en definitiva, este lleva una vida triste y en permanente duda existencial.
Hasta que un buen día, se encuentra con una “manada” de perros callejeros. Delincuentes profesionales que, para sorpresa de Iván, no tienen jefe. Son libres para hacer y deshacer, desafían el dominio del hombre y llevan la vida que les pertenece por derecho a todos los perros. “Ningún perro digno de serlo se ataría a un humano” dice uno de los ellos.
05 julio 2013
Cine XXI. Directores y direcciones.
Puede parecer que, en estos tiempos en los que la información,
de cualquier tipo, puede consultarse en Internet, un libro como Cine
XXI, sea prescindible. Yo mismo, cuando quiero buscar la filmografía de
un determinado director o sondear opiniones sobre si merece o no la pena gastar
una media de dos horas de mi valioso tiempo visionando una peli, tengo varias
páginas y blogs de cabecera guardados en los favoritos de mi ordenador. Y,
seguramente, tú también. Y si no, te informas. También puede que no.
Sin embargo, Cine XXI, no es el típico libro diccionario de cine de
riguroso corte académico, farragoso, pedante y pesado. Aquí se va a hablar de
directores tanto vivos como muertos (fallecidos después del uno de enero de 2000),
cuyas obras tienen importancia e influencia en el cine actual.
Yo, que en mi juventud devoraba películas gracias a cierto
canal de pago, sigo siendo un devorador de cine… siempre que puedo, cosa que,
por desgracia, cada vez ocurre menos, y, por supuesto, en formato casero la
mayoría de las veces.Así que encontrarme con un diccionario de este tipo me ha
supuesto una alegría impresionante. (Ya me olía algo al tener en portada al
señor Mierda…)
Y es que el repaso que hace a los directores no es para nada
típico. Por poner un ejemplo: todos los cinéfilos conocen la obra de Víctor
Erice. El sur, El espíritu de la colmena y El sol del membrillo son sus tres
únicas películas. Sin embargo, Cine XXI apenas las nombra y
profundiza, ¡con un par!, en un cortometraje,
Alumbramiento, desconocido para
mí, que te crea la lujuriosa necesidad
de verlo como sea. Además, ilustra la personalidad perfeccionista de Erice y el
porqué de su tardanza en volver a ofrecernos otra cinta y lo que vivió con
Javier Marías (hala, ahí dejo el misterio…)
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