17 septiembre 2013
30 agosto 2013
American Vampire. El señor de las pesadillas.
Ya está aquí, ya está aquí, ya
llegó, Judas el mi… Ahí va, que se me va la olla.
Ya tenemos un nuevo número de
American Vampire. Aunque no pertenece a la colección central sino a la
miniserie que podemos enmarcar como una secuela del anterior spin-off dedicado
a Felicia Book, Selección natural,
cosa esta que no desmerece en nada a la colección principal. Al contrario. Este
número es, como el café en las pelis de Tarantino: una puta delicia.
Al leer esta nueva entrega de los
vampiros de Snyder, American Vampire, El señor de las pesadillas, no he podido
evitar recordar una cita del libro La
infancia perdida y sus misterios, de Duncan Palas, que viene muy a cuento,
sobre todo porque una de las claves de este cómic es un niño: “No deja de ser curioso el hecho de que si a
un niño le amenazas con el hombre del saco, posiblemente ni reaccione, pero si
lo haces con Drácula la cosa cambia y bastante. ¿Será que el miedo a los
vampiros es algo que la humanidad lleva ya impreso en los genes como una medida
de protección o un instinto de supervivencia?”
Y viene a cuento porque, hasta
ahora Snyder nunca nos había hablado de ÉL…, de Drácula. Hasta ahora nos
habíamos topado con varias razas de vampiros y es en este tomo en donde Snyder da
su visión personal del vampiro primigenio, del auténtico, del más poderoso de
todos. Deja poco claro su origen para que seamos nosotros, con varias posibles
opciones, los que lo decidamos, y respeta, más o menos, la imagen creada por
Stoker, aunque no del todo, ya que Snyder le inocula una dosis infinita de Maldad
que se expande a su alrededor cosa mala. Sí, Maldad con mayúsculas, Maldad de
la buena (tenía que hacer la gracia…)
Snyder consigue que este Drácula
no se eche a perder como ha sucedido últimamente ( y no tan últimamente) en versiones
de cine, cómic o serie de televisión. Aquí, al igual que en la novela, está
omnipresente pero casi sin aparecer, lo cual es todo un acierto.
De nuevo Felicia, tras haberse
retirado de la organización cazavampiros Vasallos del Lucero del Alba, debe trabajar
con estos para hacer frente al vampiro entre vampiros.
La reseña completa en LyL.
20 agosto 2013
¡Odio el gym!
¡Odio el gym! Así, entre
signos de admiración, grito al viento con enfado…
En realidad, no lo odio (creo).
Voy cada vez con menos ganas, me cuesta más, soy perezoso… Lejos están los
primeros días en los que era una actividad nueva y acudía con la mochila con
una sonrisa en la boca dispuesto a sudar la gota gorda para esculpir el
cuerpazo… que aún no tengo.
Cuatro años después, la rutina se
ríe de mí. Ni siquiera los cambios del repertorio musical, que de vez en cuando
hago en mi reproductor de mp3 para luchar contra la también rutinaria y
machacona música de los 40 que atruena el gimnasio, pueden con ella.
Pero sigo yendo. Soy más fuerte
que todo eso… Eso y que además tengo un año más pagado y no lo voy a
desperdiciar…
¡Odio el gym! es ideal
para cuidarse, para hacer ejercicio sin tener que acudir a gimnasios ni tener
que comprar mancuernas, esterillas y otras zarandajas con las que entrenarse en
la propia casa y dejarse los cuartos en tiendas de deporte.
La reseña completa en LyL.
15 agosto 2013
Blue Estate, volumen uno. De VV.AA.
Con una cita como la que sigue: “Blue Estate” coge lo mejor de Guy Ritchie y
Quentin Tarantino pero sigue siendo rematadamente original” era casi
imposible resistirse a comprobar, con recelos, eso sí, semejante afirmación. Y
es que no sería la primera vez que las editoriales se encargan de recabar y
extractar citas de reseñas para tratar de vender el libro/cómic de turno fueran,
cuando menos, exageradas.
(No me importa que usen a Guy
Ritchie como reclamo, pero a Quentin, a Quentin … que no me toquen a Quentin,
que eso ya son palabras mayores, amigo. A ver cómo sales de esta…)
Una vez leído Blue Estate,
reconozco que tiene elementos de los dos directores: la trama negra, las
historias entrecruzadas, el mogollón de personajes, la violencia explícita y
desmedida, el ritmo narrativo, los flashbacks… Así que, sí. Diría que sí. Te lo
concedo. Esta vez la cita no es mero marketing para vender cuanto más mejor.
(Has salido bien librado).
Visualmente es increíble. Me
gusta. Me gusta mucho el dibujo y el entintado en general, pero sobre todo
cuando el guión pide oscuridad y la encuentra… Blue Estate es moderno, actual,
fresco, enérgico y vibrante. Y todo esto puedo decirlo tanto del dibujo como
del argumento.
11 julio 2013
La ternura caníbal
Me gustan los libros de cuentos o
relatos cortos. Pero que sean cortos de verdad. Ahí está la gracia. Porque, si
no te gusta uno de ellos, sabes que después vendrá otro, -con otra historia, otros
personajes, otro ambiente, aunque siga enmarcado en el mismo género o
temática-, que tal vez sí te guste. Y si no, otro y otro… (aunque no sería la
primera vez que en un libro casi la totalidad de cuentos merecieran la muerte
más cruel).
Por otro lado, si te gusta se
acaba demasiado pronto… y eso provoca que te guste más.
Dicho esto, vamos a entrar en
materia. No conocía, ni siquiera de oídas, a Enrique Serna pero la sinopsis y
la portada eran lo suficientemente tentadoras como para hacerle ascos. Además, según
me informaron mis fuentes, Serna pasa por ser uno de los diez mejores
escritores de relatos de México de los últimos veinte años. Ahí es nada. Y,
bueno… no conozco a todos los escritores de relatos de México de los últimos
veinte años, ni de los últimos cinco… ni de los últimos dos… pero, tras la
lectura de La ternura caníbal, tengo claro que quiero leer más cuentos de
Enrique Serna.
Porque el autor aborda
magistralmente en estos diez relatos historias de parejas, y no del todo
convencionales, que también, sino de lo más variopintas. Todas ellas,
absolutamente todas, se nos muestran con tintes de un amor viciado, corrompido
por el uso, el abuso e incluso el desuso. No estamos ante comienzos de romances,
donde todo es bonito y de color de rosas y nadie deja escapar sus ventosidades.
No. Las historias de Corín Tellado están en el pasillo de al lado. Por el
contrario, serán el paso del tiempo, la rutina, el egoísmo, el odio, la
envidia, los engaños, rencores, pequeñas venganzas, la falta de respeto…los
hitos que marcarán el hilo de cada uno de los relatos de una manera clara,
identificable, veraz, incisiva y doliente. Por desgracia, como la vida misma.
He llegado a leer alguna crítica
en la que se remarca que el lector soltará más de una carcajada. Para nada. Los
cuentos de Serna son muy duros por la forma realista en la que se cuentan y por
lo que se cuenta. Cierto que algunos de ellos son llevados demasiado al extremo
de cara al final, pero eso también forma parte del encanto de los cuentos
cortos, y en este caso, no los perjudica.
La reseña completa en LyL.
La reseña completa en LyL.
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