03 octubre 2019
26 septiembre 2019
Fluyan mis lágrimas, dijo el policía
Voy a dejar claro que conozco más a Philip K. Dick por el cine que por los
libros. Películas como Blade Runner, Desafío Total, Minority Report, A Scanner
Darkly (esta menos conocida y usando la siempre llamativa técnica de la
rotoscopia) han sido adaptaciones de obras suyas con éxito que han marcado profundamente
a una generación convirtiéndose algunas de ellas en obras cumbre y de culto.
Reseña completa en LyL.
19 septiembre 2019
En la sangre
Cuando uno ha hecho un muy buen libro (sobre todo en un género tan difícil,
estereotipado y aparentemente con unas reglas tan marcadas como lo están en el
negro –aunque te las puedas saltar o le des nuevos y originales enfoques–), ha
tenido una gran acogida por la crítica especializada y por el público lector, y
quiere seguir escribiendo dentro del mismo género (o incluso en otro) es
inevitable sentir una presión y un miedo a no saber mantener el nivel. Sobre
todo si el libro que tan bien fue acogido fue el primero. Uno puede verse
tentado a pensar de sí mismo que en parte pudo tener un golpe de suerte, que le
puso tanto tiempo, mimo, esmero y dedicación que se ha vaciado y ya no hay nada
más qué contar.
Reseña completa en LyL.
18 septiembre 2019
La comunidad
Hay libros a los que les tienes cariño incluso antes de empezar a
leerlos. Y eso que puedo decir, orgullosa, que fui una de las primeras
personas en leer este libro, bastante antes de que se publicara. Pero ya
sabía que le iba a tener cariño solo porque el autor de La comunidad
es uno de mis compis de esta maravillosa locura que es Libros y
Literatura. Y si hablamos de locos, él es uno de los principales motores
para que esta genialidad no decaiga.
Diréis entonces que no puedo
ser muy objetiva al escribir esta reseña y quizás no os falte razón.
Pero tampoco os he pedido vuestra opinión, aunque os diré que no soy una
persona a la que le guste hacer la pelota, ni siquiera a mis
compañeros, así que esto, lectores, es lo que hay.
He leído La comunidad
varias veces y en cada una de sus relecturas no ha dejado de
sorprenderme. A veces me pregunto qué tiene Diego en la cabeza para
haber ideado toda esta historia y por un momento me gustaría entrar ahí
dentro para averiguarlo, pero luego pienso en que pueden asaltarme
algunas de sus bestias y se me pasan las ganas. A esas bestias geniales
que salen de su cabeza es mejor saludarlas desde lejos o, mejor aún,
enfrentarse a ellas a través de sus libros. Si no habéis leído Microterrores, no sé qué estáis esperando para hacerlo, por cierto.
En La comunidad,
Diego nos presenta a unos vecinos que viven y conviven en aparente
normalidad. Cada uno con sus historias y sus preocupaciones, sin saber
que, de un extraño modo, todos están vinculados. Pero la calma dura poco
y pronto empezarán a darse cuenta de que no todo es lo que parece y que
hay cosas bastante más terroríficas que el hecho de compartir un mismo
edificio.
Si hay algo que me gusta de Diego es que no se anda por
las ramas y que no tiene tapujos. Bueno, eso y su humor negro y mala
leche, que comparto casi al cien por cien con él.
En La comunidad, todas estas características se multiplican y Diego hace un despliegue maravilloso de ellas en sus páginas.
¿Qué
más puedo deciros de la trama? Que hay que leerlo. No porque sea mi
compañero, no porque le tenga cariño, no porque os asegure que este
libro os va sorprender; sino porque hablaros más de él sería destriparos
una terrorífica historia llena de giros y sorpresas que merece ser
leída, de verdad.
Si después de leerlo entendéis mejor a Diego os
animo a que me lo contéis. Yo por si acaso me quedo del otro lado
saludando a sus bestias, que bastante tengo yo ya con las mías.
Reseña de Vitoria Mera en LyL
La saga de Eirík el Rojo
Decía Borges que una
saga era una narración en prosa, normalmente de autor desconocido, escrita
entre los siglos XIII y XIV, que plasmaba relatos que tradicionalmente se
comunicaban oralmente de hechos y personas que vivieron dos o tres siglos
antes.
Reseña completa en LyL.
26 agosto 2019
Reseña de La comunidad
Hace muy poco tiempo, leí un libro de cuentos que publicó Anagrama llamado Lo estás deseando.
Sin esperarlo, se convirtió en una de mis lecturas más sorprendentes de
este 2019. Y cuando pienso por qué, cada vez se me ocurren nuevos
motivos. Pero creo que lo más importante es que no creía que fuera a
serlo… Esperaba una lectura interesante y entretenida con la que calmar
mis noches de lectura después de días de agobiante trabajo. Y me
encontré con una novela que se salía de la norma, oscura e inquietante,
que me tuvo presa entre sus páginas hasta que la terminé, con la
sensación de necesitar más.
En este caso, me ha ocurrido algo muy parecido. Cuando empecé La comunidad,
no me esperaba encontrar una lectura oscura, misteriosa y llena de
sucesos extraños. La novela comienza como una especie de relato
costumbrista que nos presenta a sus personajes principales, personas
como tú y como yo, que viven en un piso corriente, en un barrio aún más
corriente. Y con vidas corrientes y molientes. Sin embargo, cuando
empiezan a sucederse los capítulos, descubres que cada uno de ellos
guarda muchos secretos, a cada cuál más aterrador y cruel.
Y, si
escarbas en cada uno de ellos, descubres que no son tan diferentes entre
sí. A pesar de ser personas diferentes con diferentes rumbos y
propósitos, sus caminos se cruzarán durante los acontecimientos que
ocurren durante la novela y tendrán que tomar decisiones precipitadas
para sobrevivir. Algunas de ellas, incluso, nos mostrarán sus límites
morales (a veces, inexistentes). Y esto me hizo reflexionar sobre las
apariencias, incluso en lo que ocultamos a los demás por temor a no
encajar en la sociedad (esta quizás sea una percepción totalmente
subjetiva por mi parte y estoy divagando demasiado). En los secretos que
escondemos a los demás y a nosotros mismos por miedo a que terminen
acabando con nosotros.
Al principio, estas personas me parecieron
totalmente normales, los típicos vecinos que cualquiera de nosotros
podríamos tener. Y ahí está precisamente el problema. Ninguno de
nosotros sabemos realmente cómo son nuestros vecinos. Nadie conocemos
realmente lo que ocurre de puertas para adentro. Podría ser la más
maravillosa de las personas o un asesino en serie. ¿Una joven escritora
de cuentos apenada por la muerte de su pareja? ¿O una pareja mayor que
viven también de la brujería y que pueden convertirse en asesinos? Quién
sabe…
Y creo que esto es lo que me resultó más interesante y lo
que me impidió dejar de leer durante estos cálidos días de agosto. Pero,
además, es que La comunidad se lee muy fácilmente, es
de estos libros que te lees de una sentada, con un ritmo ágil y una
prosa sencilla pero muy cuidada. Trabajada. El autor te hace sentir como
cada uno de los personajes, incluidos sus pensamientos más
irracionales, crueles y despiadados. Y ya no los sientes tan lejanos a
ti. Consigue que creas que podrían ser tus propios vecinos.
Y si a
esto le añadimos la parte paranormal, que incluye sesiones de brujería,
contacto con demonios, exorcismos… Es algo que hizo que me interesara
incluso más. Debo admitir que este punto es algo que me aterra y a la
vez me atrae cada vez más. Es lo que ocurre con el miedo: hace que se te
disparen la adrenalina, la dopamina y las endorfinas. Y, aunque nos
asusta tremendamente, también nos resulta excitante. Y creo que esto es
lo que muy bien logra Diego mediante esta novela. A mí, personalmente,
ha conseguido ponerme los pelos de punta, interesarme, hacerme
reflexionar, reír y aterrarme a partes iguales y en casi cada una de las
páginas. Así que, sí, muy recomendable La comunidad si queréis experimentar todas estas sensaciones de una sola sentada.
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