Cuando reseñé
Astillas en la piel supliqué –mentalmente se entiende, claro, yo no suplico por
nada– que fuera el inicio de una trilogía (aunque todo pintaba que ese sería el
caso, pero con los autores nunca se sabe). ¡Y, por de pronto, ya es una bilogía! Y a pesar de esto, y de
haber pasado tan solo un año desde aquel libro, mi memoria al principio no era
capaz de recordar por entero los pormenores. Pero no importa. No hace falta
haber leído Astillas en la piel, ni
nada de Gellida para disfrutar y entender este Nos crecen los enanos. A ver, es recomendable haber leído al menos
AELP para entender la historia global, en su contexto, pero es cierto que desde
el principio te lo explican, así que realmente la recomendación es eso, una
recomendación pero no una necesidad.
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