16 diciembre 2014

Prohibido excavar en este pueblo


Ha sido toda una suerte y una casualidad encontrarme con Prohibido excavar en este pueblo. Me llega un poco tarde pero no importa porque en lo básico coincide con “mis labores de documentación”. (Hace unos meses acabé de escribir la continuación de mi novela Valeria, y uno de los escenarios era la extraña iglesia de Rennes-le-Château. Desde que tuve conocimiento de su existencia supe que iba a formar parte importante de mi trama y es que tanto el cura, como la iglesia, como todo lo que rodea a estos, da para varios libros y programas de Cuarto Milenio).

Y he aquí encuentro este libro de Óscar Fábrega para intentar arrojar algo de luz a tanto misterio, un misterio tan interesante que te atrapa y no te suelta.

Pero… ¿cuál es ese misterio?
A finales del siglo XIX, Bérenguer Saunière, humilde cura francés, se hizo enormemente rico gracias a algo que encontró en su iglesia, dedicada, por cierto, a la Magdalena. Nadie vio tesoro alguno (incluso hay investigadores que afirman que no hubo tesoro realmente)  pero el cura empezó a llevar una vida de lujo, reformó su iglesia, compró terrenos adyacentes y construyó en ellos edificios que desentonaban con el entorno, cambió de sitio algunas lápidas del cementerio y borró completamente una… Muchos vecinos están convencidos de que Saunière fue incapaz de gastar toda la fortuna a pesar de todos los gastos en los que incurrió.

La noticia atrajo a muchos “buscadores de oro”. Tantos que Rennes-le-Château tiene un subsuelo más parecido a un queso gruyere que a otra cosa, de ahí que el alcalde tuviera que prohibir las excavaciones en el pueblo.

Reseña completa en LyL.

13 diciembre 2014

Disjecta membra



Miembros dispersos. Esa es la traducción al español de la locución latina Disjecta membra, la primera, aunque no lo parezca, novela de Alberto Hontoria.
Y no lo parece porque está cojonudamente bien escrita, tanto el fondo como la forma, mostrando un dominio y un mimo tal en la escritura que ya quisieran para sí bastantes escritores con más de una obra a sus espaldas.

Al referirse a este libro hay quien ha mencionado a Batman, Spiderman, Daredevil e incluso Hulk. Y puede que sí haya un poco de todos ellos (de Batman está tanto el millonario filántropo como el mayordomo; de Spiderman el ya manido lema “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” que aparece siempre en este género; de Daredevil la figura de un héroe minusválido; y de Hulk… de Hulk no tengo ni idea). Sin embargo, a mí cuanto más avanzaba en la lectura más me venían a la mente los X-Men.

Pero… ¿de qué estoy hablando? Me he metido de lleno en un análisis comparativo sin contar de qué va Disjecta membra. Vamos a arreglarlo.

Amelia, estudiante universitaria, pierde sus dos piernas en un accidente de coche, Seth nació con el brazo izquierdo amputado y Jack perderá la vista debido a una degeneración progresiva de sus retinas. Estamos ante una triada de minusválidos que no se conocen entre ellos hasta que se cruza en su camino el muchimillonario Russel Cotard (trasunto de Bruce Wayne y Charles Xavier) y les propone convertirse en héroes gracias a unas prótesis que completarán sus cuerpos, pasando así de ser considerados minusválidos a superválidos. Esta es un poco la trama.

Reseña completa en LyL.

05 diciembre 2014

Odiseo. El retorno



Por fin, justo un año después de Odiseo. El juramento, llega a mis manos la segunda y última parte de las aventuras del astuto héroe del poema de Homero: Odiseo. El regreso.
No sabéis cuánto lo esperaba. Hasta tenía marcada la fecha…Para alguien a quien le encanta la mitología y que ha crecido con (buenísimas) películas como Jason y los argonautas, Furia de titanes, o la serie El Cuentacuentos: mitos griegos (serie muy recomendable también) –por poner unos ejemplos– revivir, recordar e incluso, en la mayoría de los casos, aprender de Manfredi sobre el/los viaje/s de Ulises con detalle, es algo que merece muy mucho la pena. Y es que la triste verdad es que nunca he leído el poema original. Me gusta la mitología, pero por desgracia no me considero ni mucho menos un experto.

Me atrevo a decir que  casi todos nosotros conocemos hechos aislados (el caballo de Troya, el canto de las sirenas, los cíclopes, la historia con los pretendientes de Penélope, el sudario que esta tejía y destejía… vamos, los “hits” de la Odisea) pero quería conocer la historia entera y ordenada, así como aquellos hechos poco conocidos del héroe, que los hay y muchos.

Manfredi trató en la primera parte, El juramento, de la guerra de Troya. El origen y causas, el desarrollo…según el punto de vista de nuestro héroe desde su infancia hasta su madurez. Todo eso ya está contado y no volveré a ello.

La reseña completa en LyL.

27 noviembre 2014

Verano de miedo, de Carlos Molinero



Dos días. Menos. Algo menos de dos tardes, en realidad. Eso es lo que me ha costado leer este  Verano de miedo, flamante ganador del Premio Minotauro de este año. Así de enganchado me ha tenido. Y me habría costado menos si hubiera tenido más tiempo libre, que conste.

Verano de miedo es un libro de… vampiros. “Hala, venga, otro de vampiros. Y cuando no son vampiros son zombis” dirá alguno. Pues sí, pero es que cuando me enteré de que una novela de vampiros había ganado el Minotauro, y tras leer la sinopsis, no pude dejar de jurar por la Sagrada Cofradía de la Sangre Negra que tenía que leerlo cuanto antes. Y así ha sido. Pero, cuidado, que Verano de miedo no es solo un libro más de vampiros.  Tiene una atmósfera especial. A mí me ha recordado a las pelis que veíamos de niños. Me ha producido una sensación de nostalgia de un tiempo de adolescencia de cuando vimos Los Goonies, E.T., Jóvenes ocultos, Noche de miedo… cintas en las que los protagonistas eran una cuadrilla de chavales unidos para conseguir algo o acabar con alguien... ¿Quién no ha llevado alguna vez una mochila con estacas a una acampada? Si a eso le unimos un poquito de El misterio de Salem’s Lot (sobre todo de la escena de la ventana, que creo que es lo más terrorífico de la teleserie basada en el libro de King) ¿y otro poquito, pero muy poquito de Zombis nazis? (que no sé, que igual esta última referencia solo asalta mi subconsciente de serie b –y solo vi un poco de esa peli–...) resulta un coctel cojonudo.
Pero además, si algo me ha gustado muchísimo ha sido la estructura del libro. Una estructura que agiliza la lectura, le imprime velocidad  y buen ritmo y la hace muy atractiva. Y también que es un claro homenaje a Drácula, el libro de libros de vampiros por excelencia. Si Drácula es una novela compuesta de diarios, cartas, telegramas, noticias de prensa...  Verano de miedo imita su estructura actualizándola a nuestros tiempos: posts y comentarios en blogs, chats, sms, faxes, programas de radio y televisión, mails, programas de fiesta y hasta manuales de instrucciones y recetas de cocina...

La reseña completa en LyL.

10 noviembre 2014

"Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis", de Pablo Iglesias


A ver cómo hago esto, porque reseñar este libro no es como reseñar una novela al uso con su trama, su introducción, su nudo y su desenlace… No va a ser fácil, no. No sólo por no ser una novela sino porque a pesar de intentar ser objetivo e imparcial me temo que no lo conseguiré y acabaré dejando huellas de mis simpatías por Pablo Iglesias y su partido Podemos. Algo lógico, por otra parte, ya que de lo contrario no habría leído Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis.

Del mismo modo, intentaré moderar mi lenguaje y no meterme en exceso con los incompetentes, caraduras y cabronazos de políticos que han llevado (y están llevando aún) a nuestro país a la ruina mientras se forran a nuestra costa. Lo intentaré, pero no prometo nada contra esos hijos de…

Y también aviso de que va a ser inevitable que cite frases o incluso puede que párrafos del libro. Los pensamientos de Pablo Iglesias, (todavía no he comentado que el libro es un conjunto de reflexiones políticas, de “argumentos y técnicas de combate político y una aportación a combatir la ideología de los que niegan la posibilidad del cambio político” hechas antes de que Podemos se convirtiera en el fenómeno en el que ha llegado a convertirse –allá por finales del verano de 2013–) están tan claramente expuestos que sería una absurdez no aprovecharlos tal cual.

No voy a entrar en detalles pero sí que me gustaría resaltar algunas de estas reflexiones que se reparten a lo largo del libro y para ello me parece importante señalar el concepto de democracia para el autor de este libro.
Para entenderlo no hace falta ir hasta los griegos. Basta con ir hasta la Revolución Francesa, que arrebató el poder a los nobles y al rey para entregarlo al Tercer Estado. La propiedad privada ha sido el eje jurídico vertebrador de las relaciones entre economía y política. Los fundadores de EEUU construyeron un régimen político basado en la protección de los intereses de los propietarios de tierras y de esclavos. Desde entonces, político se equiparó a propietario y los que acaparan el poder insisten en que la democracia es solo un procedimiento de selección entre élites para ejercer el control de la administración. A ellos les basta que pueda elegirse entre el partido A y el B para que haya democracia. (Y entonces recuerdo las declaraciones de las ínclitas Sáenz de Santamaría, Cospedal y Rajoy, entre otros, decir que la irrupción de nuevos partidos en la escena política debilita la democracia… Ya… lo que debilitan es su parte de pastel, que tiende a reducirse o a desaparecer…)

La reseña completa aquí.

29 octubre 2014

Una madre


Si mi trabajo consistiera en idear frases ingeniosas que fueran impresas en las bandas promocionales de los libros (esas que algunos libros llevan, que usamos como punto de lectura y que al acabarlo acaban en la basura, al menos en mi caso) para este encargo no me lo pensaría mucho: “Te revienta las entrañas”. Así de claro, así de impactante y así de sincero. Sin exagerar nada. Emotivo es poco…

Y, sin embargo, qué difícil es hacer una reseña de este libro en la que se pueda trasladar todo lo que he sentido al leerlo y todo lo que el libro cuenta…

Habrá que empezar por algún sitio… (Sí, ya me he dado cuenta, los tres párrafos acaban con puntos suspensivos, qué le vamos a hacer).

De siempre me han gustado las tramas de familia, las tramas en las que se ven las trayectorias de sus miembros, de saber cómo han cambiado de lo que eran a lo que son ahora, de sus recuerdos y nostalgias, tan comunes a cada uno de nosotros y tan diferentes al mismo tiempo.

En Una madre, nos situamos en Barcelona, horas antes de la cena de Nochevieja. Amalia, la madre –65 años–  y prota, por fin ha podido reunir a toda la familia y está nerviosa por ello. Por ello y porque intuye que será una noche de acontecimientos, en la que lo único que le va a importar es estar con los suyos con “su sangre” y, si es posible, intentará ayudar a todos y que se hable de todo lo que se calla porque en esa familia “cuesta tanto decir las cosas”.

Como un invitado más nos sentaremos a la mesa cual convidados de piedra para asistir a sus conversaciones y enterarnos de sus heridas, sus secretos y sorpresas.
El retrato que Alejandro Palomas hace de la madre es tragicómico. Por un lado se nos presenta como alguien con pocas luces que es capaz de creerse timos de los que cualquiera pondría tierra por medio o como una samaritana capaz  de guardarle a un joven del parque una “paquete de harina” o incluso como alguien que contrata tres líneas de ADSL sin tener conexión a Internet. Pero por otro lado es de todo menos tonta porque se da cuenta de todo. De todo. Es más. En ocasiones parece que sea demasiado lista y el resto del tiempo se haga la tonta.

Y es que tras divorciarse de un hombre que fue mal marido, mal padre y estafador  Amalia se desató y comenzó a vivir la vida como nunca antes. Esa será una de las lecciones de este libro. Vivir sin miedo, porque no hay nada más triste que llegar a una edad y no haber vivido lo que se ha podido vivir. Y esto que parece tan lógico y obvio, muchas veces se nos olvida. Amalia se preocupa por sus hijos, sufre por ellos y quiere que sean felices, especialmente Fer, el narrador de esta historia, quien ha decidido esconderse de la vida. Pero todos, tanto sus hijos (Fer, Silvia y Emma) como el tío Eduardo tienen sus cosas y es Amalia quien carga con parte de ese peso.

Reseña completa aquí.


19 octubre 2014

Elizabeth ha desaparecido





“Elizabeth ha desparecido” no solo es el título de este libro. Es también el mantra que Maud se repite a sí misma, la frase que apunta en papelitos que va dejando por su casa (y en otros que también mete en su bolso y caen de él cuando rebusca en su interior), pero  que no recuerda haber escrito a pesar de reconocer su letra. En el bolso también tiene papeles con recetas, listas de la compra y demás… y la casa la tiene plagada de notas del tipo “nada de cocinar”, “ni siquiera huevos”, “no comprar más latas de melocotón”… Su vida es el post it del post it del post it…

“¿Cómo resuelves un misterio cuando no recuerdas las pistas?” es la frase que aparece en portada, la que te vende el libro, te inyecta el gusanillo de la intriga y también, junto a la foto de una silla vacía mirando a una ventana abierta, te aclara algo por donde pueden ir los tiros de esta novela. Y es que…¿cómo no va a querer leer una novela así un aficionado a la novela negra? ¡De cabeza!

A decir verdad la ¿desaparición? de Elizabeth no será el único misterio que Maud, de ochenta y dos años (no setenta como figura en la contraportada) tendrá que desvelar ya que a medida que vamos avanzando en la lectura somos testigos de cómo su alzheimer hace lo propio.

Olvidarse de que acabas de desayunar y volver a hacerte unas tostadas y un té, no poder seguir una conversación porque olvidas de que estabas hablando, tener la sensación de que tienes recordar algo sumamente importante y no poder hacerlo, caminar por la calle sin saber cómo has llegado hasta ahí, olvidar los nombres de las cosas… Para ella todo son, poco a poco, más y más misterios. Como para ponerse a hacer de detective…Son tantas y tantas las escenas cotidianas en las que usamos la memoria sin darnos cuenta y que nos parecen tan normales. Si a todo esto le sumamos que a Maud el tema de Elizabeth le obsesiona y que hay detalles que la retrotraen a setenta años atrás, en el Londres de después de la Segunda Guerra Mundial –cuando tiene lugar otra desaparición en su vida, la de su hermana– y que a veces confunde pasado y presente, tenemos un cacao impresionante en la cabeza de la pobre Maud.

Reseña completa aquí.


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