12 enero 2016

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos


Ser policía no es tarea fácil. Todos lo sabemos, no por experiencia propia, sino por la multitud de filmes, novelas o series de televisión que hemos mamado. Y si ser policía no es fácil en ninguna ciudad, en Gotham, la ciudad del Caballero Oscuro, infierno para muchos de sus habitantes y antítesis de la luminosa Metrópolis de Superman, es casi una misión imposible.

Porque si bien es cierto que aparte de afrontar los crímenes “normales” de cualquier ciudad, la Unidad de Crímenes Mayores también debe enfrentarse a los monstruos y villanos del universo de Batman.

Sin embargo este no es un cómic de Batman. O más bien, sí, lo es pero sin él. Tan solo aparece, y eso cuando aparece, de manera muy tangencial, bien por alguna brevísima intervención, bien por la de alguno de sus enemigos. Y el hecho de la ausencia del murciélago no es nada malo. Al contrario. Con Gotham Central nos encontramos ante una serie alabada desde sus comienzos, un prodigio del género negro de ese genio del guión que es Ed Brubaker (recomiendo totalmente su Catwoman), una obra indispensable para cualquier amante del género. ¡Olvidáos de Batman! Batman está bien, no puedo decir lo contrario (de hecho Batman es conocido como el mejor detective del mundo), pero si eres de los que camina por la librería y al ver bajo el título de Gotham Central: Payasos y Lunáticos la cara del Joker, das media vuelta creyendo que será alguna de esas historias del murciélago para la que además tienes que saber de historias anteriores, te prevengo: te estarás perdiendo un conjunto de historias (cuatro concretamente) de altísima calidad tanto en el dibujo como en los argumentos.

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09 enero 2016

La fotografía móvil


¿Es menos cuadro una pintura al óleo o una acuarela que un dibujo a lápiz o, como he visto últimamente, con boli bic?  (Sobre esto último recomiendo visitar la web de Juan Franciso Casas, por ejemplo). En mi opinión no.

Lo mismo sucede con las fotos: ¿Se es menos fotógrafo por hacer fotos con un smartphone en lugar de hacerlas con una cámara? ¿Es que acaso antes hablábamos de fotografía con compacta o fotografía con réflex? ¿O ya puestos, diferenciábamos entre fotos hechas con Nikon o con Canon o con Olympus o Pentax… como si una foto hecha con una determinada marca fuera “menos foto” que si fuera hecha con otra?
¿Despreciamos a Helmut Newton por usar Polaroids?  Avedon trabajaba con placas.  Garry Winogrand nunca disparó mirando a través de visor de su Leica.
Imagino que también habría controversia cuando las fotos abandonaron el blanco y negro y abrazaron el color. Muchos siguieron fieles al blanco y negro, otros experimentaron con el color y, la mayoría decidiría en función de la estética e iría alternando según cada caso.

“No es época de cambios, sino un cambio de época”

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07 enero 2016

Diástole



Hacía tiempo que quería leer algo de Emilio Bueso, un autor que se ha consagrado en el género de la ciencia ficción y del terror, como bien lo avala el hecho de ser poseedor de los premios Celsius y Nocte, y del que todo el mundo habla (muy) bien.
Tenía esa espina clavada decía, y por fin ha llegado el día en el que he podido sacármela. Aunque me temo que al arrancarla, no sé cómo, la espina se ha astillado y voy a necesitar más lectura de Bueso para curarme. Lo noto. Una fiebre  me invade y voy a necesitar sus libros como un yonqui a la heroína. Como un pintor a sus pinceles…


Por otra parte, Diástole es un libro al que tenía también echado el ojo desde antes de saber que era de Bueso. Desde antes de que Bueso se convirtiera en Bueso. Y con lo que me gusta el tema de los vampiros era difícil olvidar esa portada, sencilla, pero atrayente como un neón. Vampiros y Bueso… dos pájaros de un tiro perfecto y preciso.

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23 diciembre 2015

Recetas de fiesta



Vale. Ha llegado el día. Lo reconozco. No sé cocinar. Sólo cocino (y decir que cocino es, creo, elevar mucho la categoría de mis “creaciones”) en ocasiones muy especiales tales como cumpleaños, fiestas y Navidad. En mi cumpleaños lo hago yo todo. Todo. Y todo son los entrantes (tartaletas de mermelada de tomate y queso, rocas de chocolate –sí, son entrantes, no postre—, pastel de atún, ensalada alemana, pimientos del piquillo rellenos de atún, rollos de mejillones,…) y el postre. Me tiro toda la tarde en la cocina y siempre sobra comida, no porque no esté buena, sino porque siempre se acaba haciendo de más.
Para otras ocasiones siempre cotilleo webs de recetas fáciles y me imprimo lo que me guste, aunque a veces lo de fácil es más engañoso que un titular de noticias de yahoo.
Y es que, muchas veces, por no decir que en mi caso la mayoría, lo más difícil no es el hecho en sí de cocinar sino el decidir qué cocinar.


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15 diciembre 2015

Hombres desnudos, de Alicia Giménez Bartlett



Bueno. Pues con esta reseña cierro el círculo planetario que comenzaba al asistir por primera vez a la cena de entrega del premio y a sus actos previos y posteriores. Esta ha sido también la primera vez que me enfrento a un premio Planeta y estaba claro que si alguno tenía que ser el primero tenía que ser este. ¡Qué menos!  Ha sido una lectura obligada que me he impuesto, pero no lo digo en el sentido de autocastigo, sino, como ya he dicho, por cerrar un capítulo y también por curiosidad, para ver si todo lo que alguna vez se ha dicho sobre el galardón es tan terrible. (Tengo una amiga que compró allá cuando todavía se oía hablar del Círculo de Lectores, la colección de los premios Planeta y me comentó que no le había gustado ninguno). Pues eso, curiosidad por todo lo que conlleva el premio, sus presuntos trapicheos y supuestos amaños (lo que ya comenté en su día las palabras de Marsé) y por ver si realmente era tan mala la obra ganadora.


He tenido la enorme suerte de que este año la ganadora haya sido Alicia Giménez Bartlett, de quien ya había leído algo, Mensajeros de la oscuridad, en donde Petra Delicado recibía paquetes con penes amputados, (hay qué ver: penes amputados, ahora hombres desnudos…) y me gustó el estilo y la historia. 


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04 diciembre 2015

Cicatriz



“Mucho más que el mejor thriller del año. Una obra maestra del género.”

Esta y otras frases figuran en la faja que promociona Cicatriz. La mercadotecnia grandilocuente es lo que tiene...

Después de tanto hype y tanta crítica y reseña buenrrollera pululando por la red tengo que ser yo el que venga a decir que NO. Este NO es el novelón del año ni es el mejor thriller del año. Esos títulos se lo han ganado, por ejemplo, Hombres buenos, Observada o Hambre a borbotones, sin ir más lejos. Es muy arriesgado decir cosas como “el mejor lo-que-sea del año”. Puede decirse, eso sí,  “el mejor lo-que-sea que yo he leído este año” y así no clasificar tan categóricamente todo lo que se ha publicado y has dejado de leer. Pero no, la gente en seguida se apunta al carro del adjetivo superlativo.

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01 diciembre 2015

La guerra civil contada a los jóvenes



Suelo leer todo los libros que escribe Pérez-Reverte. O, al menos, los empiezo (no repetiré lo de siempre con el caso de Cabo Trafalgar o El tango de la guardia vieja…) Este año ya leí y reseñé el magnífico Hombres buenos, uno de mis favoritos de este año, y no pensaba que tuviera la suerte de leer otro libro del autor, pero cuando me enteré de que en noviembre se publicaba este La guerra civil contada a los jóvenes, rápidamente hice hueco para su lectura.

Sé que mucha gente dice: “¿otro libro/película de la guerra civil? ¿Pero es que no saben hablar de otros temas? ¡Qué cansinos!” De hecho yo mismo dudaba antes de decidir si leía o no el libro. Evidentemente, ganó el sí por dos motivos:

-Era de Pérez-Reverte.

-Era sobre la guerra civil.

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