26 mayo 2014

Valeria, a la venta

Ya está a la venta en amazon.es, mi novela vampírico-fantástica Valeria. Una de vampiros ambientada en Logroño. Vampiros, sí, pero no vampiros gusiluz crepusculares. De eso no hay. Aquí lo que hay son vampiros sangrientos y sanguinarios, de los de siempre, de los buenos... y algún momento de sexo también, claro, que por algo son vampiros...

En fin, si os mola, podéis comprar Valeria aquí.


Sala de espera


Leí La sonrisa etrusca hace bastante ya, pero guardo de ese libro un buen recuerdo. La forma de narrar, la historia que se nos cuenta, los personajes… y, al fin y al cabo,  la vida misma y el paso del tiempo era lo que se nos contaba en él.
No es de extrañar que me quedara con el nombre de Sampedro apuntado en la memoria para seguir leyendo su obra. Tampoco es de extrañar que, con la de lectura atrasada que acumulo, por desgracia no haya sido hasta ahora cuando haya podido volver a encontrarme con este autor en su obra póstuma.

Últimamente le conocí (televisivamente) en su faceta de economista (no en vano, esta era otra de sus ocupaciones y llegó a ser uno de los más respetados de España; prologó el famoso Indignaos así como publicó una decena de libros sobre economía) y se notaba que hablaba con mucho dominio y conocimiento sobre la crisis, el poder, los imbéciles que nos gobiernan, los recortes… Y es más: se le veía sensato, cabal, con la cabeza en su sitio, paciente y desbordante de vitalidad a pesar de su avanzada edad.

Por eso sentí su pérdida, no por esperada menos impactante, y quise leer su Sala de espera. Además, tengo especial predilección por esos libros en los que el narrador echa la vista atrás para recordar su vida, se para en los detalles que le marcaron y le llevaron a ser lo que fue y hace balance. Este libro es uno de esos.

Sampedro no dejo de escribir hasta el mismo día de su muerte (“La muerte me lleva de la mano, pero se está portando bien porque me está dejando pensar”). Anotaba sus pensamientos y reflexiones para concebir en este Sala de espera, (bonito eufemismo para referirse al tiempo previo a la muerte), un libro que es parte autobiográfico, parte ensayo, parte álbum de fotos y parte material manuscrito.

La reseña completa en LyL.

02 mayo 2014

Blue Estate 3



Bueno, pues al final llegó lo que tenía que llegar. El volumen tres de Blue Estate. El último, el que cierra todo un lío padre de tramas criminales interconectadas.
Una pena despedirse de una colección tan sumamente divertida, breve y bien realizada.

Si lees esto seguramente ya sabes de qué va este cómc. Dinero, joyas, stormtroopers, termitas, tiroteos, torturas, mafia italiana, mafia rusa, sexo, caballos emporrados, persecuciones, traiciones, peleas, explosiones, más dinero, más sexo, más termitas y algo de humor.
Básicamente eso es Blue Estate 3 y, básicamente, eso son los tres tomos de esta gran serie.

¿Qué más puedo decir de un cómic del que ya he dicho todo en sus dos anteriores entregas? Sigue la misma línea, no ha bajado para nada el nivel, y eso es muy difícil y muy de agradecer. Se nota que la historia estaba clara desde el principio, que no han improvisado a medida que iban saliendo los tomos.
Y como tengo que seguir alabando la obra de Viktor  Kalvachev redundaré en que tanto fondo como forma son muy cinematográficos: beben, consciente o inconscientemente, de Tarantino, Scorsese, Ritchie, los Coen… Se podría decir que es un storyboard coloreado y que se lee en un suspiro y su sabor perdura bastante tiempo después.

A pesar de sus muchas virtudes, conviene tener frescas tramas y personajes. Si hace tiempo que se leyó el segundo volumen este tercero podría llegar a hacerse confuso en algún momento. Por eso recomiendo vivamente la lectura de los tres tomos seguidos. No obstante, hay un sumarísimo resumen a modo de recordatorio de quién es quién y qué relación tiene con quién al inicio del tomo.

El dibujo, a cargo de nueve dibujantes, sigue siendo espectacular, el color impecable y la maquetación ídem de lienzo.

La reseña completa aquí.

30 abril 2014

Todas putas: Los cuentos gráficos


Recuerdo la que se armó en su día, allá por 2003, cuando el libro Todas putas, de Hernán Migoya, vio la luz. Ni lo entendí entonces ni lo entiendo ahora. A la directora del Instituto de la Mujer, Miriam Tey, se la llegó a acusar de «justificar» e incluso «hacer apología» de la violación, de la violencia contra las mujeres y de la pederastia. Soportó insultos, anónimos con amenazas y tomates a la hora de dar conferencias, entre otras cosas. (Y seguramente muchos ni lo habrían leído, como suele pasar en estos casos).
Parece mentira, la verdad, que a estas alturas, o a aquellas, feminazis, politicuchos de mierda y amigos de lo políticamente correcto no sepan o no quieran saber (los politicastros usaron el libro como arma arrojadiza en plena campaña electoral) distinguir ficción de realidad y coartar el democrático derecho a la libertad de expresión. Si por ellos (y ellas) fuera, media literatura universal o más, (Biblia incluida) habría ardido ya en la hoguera neoinquisitorial.
Afortunadamente, todavía no han llegado esos tiempos. Todavía…

Quise en su día leer también el libro, pero al final ni siquiera pude conseguir el libro ni aún para poder apilarlo en la bonita columna dórica de pendientes y con el tiempo fue quedando en el olvido. Así que ahora, diez años después, aprovechando la adaptación al cómic, puedo por fin sacar mis propias y objetivas conclusiones (que son básicamente las expuestas líneas arriba).

Y sí, reconozco que dos de las 15 historias que se nos cuentan en Todas putas son fuertes. La primera, El violador, llega de sopetón nada más abrir el cómic: un violador razonando, argumentando y defendiendo su conducta. ¿Y por qué no? ¿No hay abogados defendiendo lo indefedible: asesinatos, infanticidios, infantas que no saben/no se acuerdan de las cosas de su marido…?

La segunda, Porno del bueno, en donde un hombre viola a una niña de nueve años tras sacarla del colegio, es la más desagradable de todo el volumen. Pero, eh… ¡Sigue siendo ficción a pesar de que cada vez curas y seglares lo estén llevando al terreno de lo real!

15 historias, y las 15 adaptadas por mujeres. Y por tanto, 15 estilos de dibujo, de visiones e interpretaciones a la hora de adaptar, todos en blanco y negro. No puedo comparar la fidelidad con el libro, pero tanto da.

La reseña completa, aquí.

14 marzo 2014

#Chica de serie B, 2




¡¡Señora, señora!! ¡¿Pero qué hace? ¿No ve que ya está aquí el tomo 2 de la chica esa de serie B? Ande y no moleste.
Sí, la cosa esa del cómic con los amparismos y mucho autobombo tanto del primer tomo como del segundo, y la arqueóloga y los zombisaurios, y los lagartos de V y, y… y claro, siendo Sarnago como es, no podían faltar las tetas y culos a diestro y siniestro, y el propio Sarnago dibujado, muy machote él, como superhéroe incluso, (faltaría más, menudo es).

Bueno, ¿y qué es esto de #Chica de serie B, 2?
Pfff… ¿cómo te diría yo?... ¿No te has leído #Chica de serie B, 1? ¿No? Mmmm… ¿Y has probado a buscar en Wikipedia? Ah, que no viene… Bueno, pues #Chica de serie B, 2 es, como el 2 indica, la segunda y cronológica parte de unas tiras que en origen se publicaban on line y que con el tiempo Sarnago vio que tenía la posibilidad de publicarlas en cartoné y se dedicó a fundir cuervos para conseguir la pasta necesaria para ese fin con la ayuda del señor Verkami.

En este segundo tomo, aparte de “alguna” referencia a la trama del primero, tenemos también referencias a la cultura popular de los 80, 90, cómics de superhéroes (Batman, Superman, Spiderman (la saga del clon es importante aunque no hace falta haberla leído –de hecho yo no la he leído–) … y tampoco es necesario haber leído cómic alguno aunque, en ese caso, ¿qué haces leyendo la reseña de un cómic?), series de televisión y, sobre todo, lo que hay en este cómic son reflejos de lo que le pasa al autor en su día a día: dibujar las viñetas, el sexo con su novia arqueóloga, sus intentos de ganar perrillas como comercial de Energía Azul, la promoción y problemas para editar su primer tomo, parkour, su aparición en Un país para comérselo, sus aventuras como Superior Sarnago acompañado por Kick-My-Ass-Girl…

Y tetas y culos…

La reseña completa, aquí.

11 marzo 2014

Lolito






Confieso que lo primero que me hizo acercarme al libro fue el título. Me hizo gracia. Me hizo mucha gracia. Me atrajo especialmente, aunque todavía no había decidido si leerlo o no.

Confieso que no esperaba un comienzo así:

“Lolito, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-to: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. To.”

(Y lo cierto es que no lo tiene).

Confieso que leyendo la contraportada, mis dudas se disiparon, y no precisamente porque en ella se compare a Lolito con El guardián entre el centeno, no. (Es más: El guardián entre el centeno es uno de los pocos libros que he leído dos veces. La primera, de muy joven, cuando no sabía nada acerca de todo lo que rodeaba a ese libro. La segunda, porque no lo recordaba bien y quería comprobar si de veras era para tanto. No lo era. Estaba sobrevalorado y punto).

Lo que me decidió fue saber que Etgar, pues Doloros no es el nombre del trasunto de Holden Caulfield en este libro, es un quinceañero que ve documentales y videos sádicos; bebe Nesquik de fresa (¿de verdad existe eso?) y piensa como lo haría un adulto algunas veces (incluso a un nivel mayor que muchos adultos) pero también tiene actitudes y comportamientos propios de un chico de 15 años o menos, que se emborracha y se aburre mucho.

Etgar tiene una novia, Alice, pero durante los cuatro o cinco días de vacaciones de Pascua en los que transcurre la historia ella se va con su familia a Antigua y él se queda sólo en casa con Admunsen, su perro. Será entonces cuando metiéndose en Facebook descubra que Alice le ha sido infiel y, entre cabreado y aburrido, solo querrá quedarse tumbado en la cama  y navegar por los chats adultos de sexo. Adultos, sí, nada de adolescentes. Le duele Alice, pero no quiere verla más. Que te jodaannnnnnnn, Alice.

No creo que debamos ser amigos porque te he visto el coño y sería raro. Cuando se me olvide cómo es podremos ser amigos, pero a lo mejor entonces ya seremos viejos.

La reseña completa aquí.




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