03 junio 2020

Baxter








Después de los relatos de E. A. Poe y de Miguel Strogoff, creo que las siguientes lecturas que hice por iniciativa propia, allá por los inconscientemente felices y prepandémicos años de BUP e influenciado por un amigo, fueron las de Stephen King. Eran los tiempos en los que King no solo escribía de puta madre (como sigue haciendo ahora), sino que terminaba sus historias bien, de forma coherente, sin metáforas chorronas o simbolismos que empañaran el resultado final de sus libros y restaran puntos de calidad al global de la obra.


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19 mayo 2020

Humo




Es extraño lo bien que encajan ciertos personajes en el género negro. Asesinos y putas al margen, el boxeador es otra de las figuras (claves en muchas de las mejores historias del noir) que no pueden desligarse del imaginario colectivo y que, por más que estemos en un pandémico 2020, personalmente siempre asocio con el fotograma, con mayor o menor grano, en blanco y negro.

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16 abril 2020

Orígenes secretos






“Va a acostarse y abre la puerta de la habitación, pensando que Jorge debe estar profundamente dormido. Pero no. Jorge está pelándosela. Pim-pam-pim-pam. David le ha pillado en pleno acto masturbatorio con un cómic…”

Pajas y cómics, frikis y pajas, siempre de la mano. En fin… El milenarismo va a llegar, que decía aquel, pero el frikerío ya ha llegado. En realidad hace tiempo que ha llegado, bastante tiempo, y lo ha hecho para quedarse definitivamente, para ir tomando posiciones en el tablero de juego que es la vida y la sociedad actual, y poder así, poco a poco, pasito a pasito, escaque a escaque, dominar el mundo y hacerse con el trono de hierro. Y por mi encantado. Frikis somos todos y los ha habido siempre, aunque no tanto o no con tanta visibilidad como en estos días a partir del boom ocurrido en algún incierto momento de un tiempo a esta parte. 

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08 abril 2020

La cólera

Fuerza. La primera viñeta, una lámina con dos tonos bien diferenciados, amarillo y ocre, bien podría ser un cuadro de Rothko. Fuerza. En la segunda ya vemos un guerrero al fondo, con la silueta reconocible y comparable al de las representaciones humanas en las ánforas griegas. Fuerza. Cuerpo, piernas corriendo, una mano sujetando la lanza y la otra protegiendo el rostro con un escudo, con el mencionado fondo rothkiano. Aquiles liderando su tropa y un ejército cuadriculado, tiralineado y bien plantado frente a él. Fuerza, fuerza y más fuerza visual, y muda, desde el principio en este titánico, mastodóntico replanteo de la Iliada (que se completa y redondea también con retazos de La Odisea), que entra por los ojos y de la que, no lo sabíamos, pero queremos más y más de una historia que aunque es archiconocida y ha sido versionada, contada por arriba y por abajo, del derecho y del revés… sigue hipnotizando y volviendo a nosotros de vez en cuando (si es que alguna vez la hemos abandonado) y de la que siempre se acaba descubriendo algo nuevo (no tenía ni idea, por ejemplo, de que Aquiles, por orden de su madre, se disfrazó de mujer en el harén de un tal Nicomedes para evitar que Ulises le reclutara).

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01 abril 2020

La ciudad de los prodigios





No he leído nada de Eduardo Mendoza. El misterio de la cripta embrujada sorteó la lista de lecturas recomendadas de la egebé, La verdad sobre el caso Savolta no me atraía nada y el libro que da origen a la adaptación que hoy nos ocupa no me atraía mucho tampoco pues, por un lado, tenía ya por entonces un aura de clásico, de lectura obligada, de gran obra… y por otro, tiempo después, también supe de críticas de gente que la ponía a caer de un burro y de la cual comentaban que tenía la fama pero que no era la mejor novela del autor. Pero además, he mentido. Porque sí he leído algo de Mendoza: Sin noticias de Gurb. “Léelo. Te descojonarás. Te tirarás por el suelo. Te mearás de risa”, decían, en aquellos tiempos en los que la gente se meaba de risa. Lo leí.

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10 marzo 2020

Sweet Tooth, libro uno





Imagina que eres un niño de nueve años. Vives en una cabaña en un bosque de Nebraska con tu padre. Imagina que te encuentras en pleno apocalipsis o postapocalipsis, según se mire (aunque ni eres consciente de ello ni tienes ni zorra de lo que eso significa porque todo tu mundo se reduce a un bosque, al bosque, y no conoces nada más que lo que tu padre te ha enseñado para sobrevivir el día que él falte, y tampoco conoces a nadie más, por lo que no sabes cómo era el mundo antes). Más allá del bosque hay fuego e infierno, demonios y cosas malas y que dan miedo, y los árboles son la barrera que, dice tu padre, evita que el fuego entre y os queme, y por eso rezáis, para que algún día podáis los dos subir con mamá. Pero tú has estado al borde del bosque y no has visto ningún fuego. Solo nieve y postes telefónicos, que no sabes que son postes telefónicos, a los que tú llamas cruces caídas. Imagina que el “accidente” es un virus o enfermedad que acaba con todo humano tarde o temprano y que eso es algo sabido por todo el mundo.

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07 marzo 2020

Devastación








Parece que Alpha Decay, tras quince años de recorrido, ha querido incorporar a su ya amplio catálogo una colección dedicada al noveno arte, a la narrativa gráfica, al cómic, vaya. Personalmente, y más en los tiempos que corren en los que cada vez es más y más importante ese soporte o medio en el que lo visual ha cobrado tanta importancia, barrunto que no será la única editorial meramente literaria que imitará el paso adelante que ha dado la gente de Alpha y le seguirán muchos otros. Pues bien, me alegra mucho se haya dado ese pequeño gran paso pues es, como ellos mismos dicen, “una decisión más necesaria que nunca que va a permitirnos visualizar nuevos enfoques y formas de narrar”. 

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