07 noviembre 2013

Perros y clarinetes



Nicolás es uno de los muchos parados que pululan por esta España nuestra de corruptos y relaxing cups. Es un pringado, tal y como el mismo se define. Le gusta el jazz, toca el clarinete y vive solo —si no contamos con las visitas de un vecino de lo más cabrón, y oportuno. Un buen día su ex, harta de ver cómo desperdicia su vida sin hacer nada ni sacarle provecho, le regala un perro. “Te hará compañía y te dará algo que hacer. No puedes pasarte el día en casa de brazos cruzados. Debes empezar a asumir responsabilidades”. (Hay que ser muy puñetera para regalar algo así, sin consultar primero…)

Será a partir de entonces, debido a las andanzas en las que el perro, Jas  —no Jazz— meterá a nuestro protagonista, cuando su vida cambie. Y es que un perro te cambia la vida, lo quieras o no, aunque Nicolás intentará sacarle partido. Nada más salir a la calle y tras algún que otro lío con un músico callejero asistiremos a unos cuantos patéticos intentos de ligue, aprovechando la existencia del perrito.

Perros y clarinetes no es una historia de amor, que lo hay. Es una crónica. Un relato costumbrista y un reflejo de la sociedad de nuestro tiempo. Inseguridades y miedos con tintes cómicos en una historia relajada, que es muy distinto que decir lenta.

Reseña completa, aquí.

04 noviembre 2013

Huesos en el jardín





Cuando hace tres o cuatro años (o más) me dio por leer algo de Mankell buscando buena literatura negra no me equivoqué. No sabía que Asesinos sin rostro iba a ser el primero de los muchos y buenos libros que devoraría del escritor. Me vicié con la serie del detective Kurt Wallander y su colección (esa de Tusquets que lleva en el lomo de cada libro una de las letras del apellido del policía —ver foto—), cayó en un pispás. Después de eso en mis lecturas hubo otros títulos: El chino, El retorno del profesor de baile,… en los que Mankell no incluía a su querido inspector Wallander, pero que eran igual de buenos, absorbentes y entretenidos.

Y como la vida es eso que a algunos les gusta decir, “lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”, pasa lo que pasa y las lecturas vienen y van y se cruzan y desplazan a lecturas programadas y aplazadas, se amontonan en la pila física y mental que cada lector tiene… y terminas aparcando a Mankell.

Por eso no he podido leer todavía El hombre inquieto. Pero, por una vez, estoy de suerte, ya que el presente Huesos en el jardín se sitúa cronológicamente después de Antes de que hiele y antes de El hombre inquieto. (Por cierto, no hay que olvidar que los libros pueden leerse con independencia del orden y que este solo es importante si queremos observar la evolución del personaje en sí mismo y de los que le rodean. Las tramas policíacas son autónomas, cada libro un asesinato que resolver —o varios—).

¿Y qué tenemos aquí? Pues no es uno de los tochos, en el buen sentido, a los que el sueco nos tiene acostumbrados. Como él mismo explica, este libro lo escribió en 2003 para sus lectores holandeses. Cuando la BBC se inspiró en él para incluirlo en la serie de Kenneth Branagh Mankell vio la posibilidad de publicar de nuevo este libro que no había visto la luz en ningún otro idioma.

Reseña completa aquí.

23 octubre 2013

¡Muuu!



 
Es un cliché, pero es cierto y no me cansaré de decirlo: Ser vaca no es fácil. Bueno, tal vez no sea un cliché, pero sí que es una realidad como un templo. Aunque también es cierto que es más fácil ser vaca que cerda, gallina o pollo, desde luego.
Como cierto es que, en general, los animales van a lo suyo sin meterse con nadie más de lo estrictamente necesario, y que no hay maldad en ellos.
Todos ellos tienen en común el vive y deja vivir y la búsqueda de la felicidad y hacen lo posible para ello. Pero a veces, por no decir que siempre, el camino es duro y complicado, se hace cuesta arriba y tampoco es necesario que para que la vaca que ríe sea feliz detrás esté el toro que empuja.

A la vaca Lolle se le viene el mundo encima cuando pilla in fraganti a su toro, Champion, montándoselo con Susi. Por si esto fuera poco y como las desgracias nunca vienen solas, Lolle, doblemente cornuda, se entera de que al día siguiente el ganadero va a llevar al matadero a la vacada completa para convertirla en comida para los humanos. Sí… hay días en los que es mejor no levantarse…

Más o menos así comienza ¡Muuu! Lolle tendrá que convencer a sus incrédulas amigas de que deben abandonar la granja para evitar ser hechas filetes, cosa que dudan mucho, y emprender un viaje…más allá de la valla, al fin del mundo, cerca del bosque prohibido, pues esa es la percepción que tienen del mundo. Pero convencerlas no será fácil: ¿Cómo va el ganadero a matarlas? ¿Por qué iban a querer los humanos comérselas? ¿Es que no comen hierba como ellas? (Esta parte me ha recordado un poco al libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, un libro de estrategia empresarial que trata de lo conveniente de vencer el miedo a los cambios).

La reseña completa en LyL.

16 octubre 2013

The Pro





El perfil del superhéroe — me acabo de enterar de que legalmente solo los personajes de DC o de Marvel, pueden llamarse superhéroes al ser esta denominación una marca registrada en EE.UU., y por eso otras editoriales usan términos como “metahumanos” o “mutantes”— ha evolucionado bastante desde su aparición. Empezaron siendo personajes masculinos y más tarde incluyeron la figura de la mujer. En ambos géneros eran encarnados por personas más o menos “decentes”, por llamarlo de alguna manera. O políticamente correctos, si se prefiere. Es igual. De lo que estoy seguro es de que ni Stan Lee, ni Bob Kane, ni Jerry Siegel, ni el burro en bicicleta que pasa por mi ventana imaginaban que algún día una puta fuera una superheroína.

Porque de eso va The Pro, —abreviatura de profesional. Madre soltera, fumadora y puta de profesión a la que un buen día el Observador (parodia de El Vigilante) decide otorgarle poderes.

Así de brutal comienza este cómic. ¿Así de brutal? No. Mucho más. En realidad, es algo aún más bestia…con nuestra pro-ta haciendo una felación…
¿Nada mal para empezar y romper los tópicos del género, eh? Pues es solo el principio. Añadámosle un cuidado lenguaje malsonante, alguna que otra teta de vez en cuando, más tacos, violencia muy muy muy exagerada, sangrienta y explícita… e incluso una lluvia dorada… Sí. Yo creo que, como cómic transgresor de superhéroes, es bastante… transgresor.

La reseña completa, aquí.

10 octubre 2013

Ortografía escolar de la lengua española




Siempre me gustó la asignatura de lengua. Recuerdo que en mis tiempos —y cuidado, que no soy tan viejo—, cuando teníamos la EGB y no ESO que tenemos ahora, hacíamos dictados. No sé si se seguirán haciendo, pero era una práctica muy educativa. El profesor o profesora cogía un libro de los suyos, de esos que indicaban “Libro del profesor” y leía lentamente las frases, repitiéndolas dos o tres veces y señalando únicamente las comas, puntos y aparte, puntos y seguido y puntos suspensivos. Me encantaban los dictados. La ortografía ha sido uno de mis puntos fuertes y eran poquísimas las faltas que cometía ya desde pequeño. Otra cosa eran (y son) las tildes. Mi bestia negra. Mi asignatura pendiente. No hay problema con las agudas, llanas, esdrújulas, sobresdrújulas y monosílabos, pero los diptongos, triptongos, hiatos… me pueden.

Por eso, cuando me ofrecieron la posibilidad de hacerme con la Ortografía escolar de la lengua española, no lo dudé. Siempre se puede aprender algo. Siempre. O despejar alguna duda o fortalecer algo ya aprendido o incluso poner a parir a los académicos con las nuevas reglas…

Reseña completa, aquí.

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