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08 abril 2021

El infiltrado

 

Con un título así lo primero que a uno (a mí) se le pasa por la chola es que va a encontrarse con una trama del tipo de la peli de Scorsese con DiCaprio, Damon, Nicholson y agentes dobles o triples o con una de espías durante la guerra fría tras el telón de acero inoxidable o con un programa de esos en los que el jefe se introduce en la plantilla de su propia empresa…

 

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07 marzo 2021

La caída de la Casa Usher

 

Antes de King, de Verne, de Conan Doyle. Antes de La historia interminable, de El perro de los Baskerville, de El asesinato de Rogelio Ackroyd, de muchas de las aventuras de Los cinco, de Miguel Strogoff, de La piedra blanca… Antes de todo eso, lo primero que leí por iniciativa propia, ya lo he dicho alguna vez, fue a Poe, y nunca a Lovecraft. Todas las historias que pude. Todo, salvo la poesía y el ensayo Eureka. Tendría que releer todo alguna vez, pero no soy yo de releer con todo lo que me queda aún por leer, aunque bueno, ¿quién sabe?

 

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03 marzo 2021

Todo bajo el sol

 

Suele pasarme que los tebeos en formato apaisado (La casa, Universo, Estamos todas bien,…) me dejan con muy buen sabor de boca. No es algo que vaya buscando ni tampoco es algo importante, simplemente es algo que he constatado que me pasa. Uno de esos cómics nombrados, Estamos todas bien, del que me deshice en elogios en su día, es de los que te dejan huella. No solo por la temática tratada sino por el desconcertante y peculiar estilo de su autora, Ana Penyas, que en 2018 (dos años ya y parece que fue hace dos días) ganó muy merecidamente el Premio Nacional del Cómic.

 

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17 febrero 2021

Alfred Hitchcock. El enemigo de las rubias

 

No hace falta que diga que Hitchcock era un genio del suspense, de la planificación, del encuadre, del cromatismo, de la dirección, del vestuario y del cine, en general. Meticuloso y controlador hasta decir “corten” y más allá. No hace falta, pero ya lo he hecho mientras su Funko me vigila aquí al lado, en blanco y negro y claqueta en mano. Creo que alguna vez he comentado que crecí con sus películas. Desde muy pequeño, aunque al principio, por edad, no las llegara a entender, me atrapaban igualmente y me entretenían viendo una y otra vez algunas de sus películas, casi siempre Con la muerte en los talones o Los pájaros –películas que la familia tenía grabadas en cintas VHS. (Sí, antes había videos y se podía grabar directamente de la tele en unos trastos enormes en los que se metían cintas como panes en el horno)–. Sí, lo he comentado, pero no importa y no os jode que me repita porque en el fondo os encanta leerme y compartir nostalgias conmigo.

 

 

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25 septiembre 2020

Moscas

 


El misterio del cuarto amarillo, El misterioso caso de Styles, Los crímenes de la calle Morgue, o incluso cómic de Tintín El cetro de Ottokar, por citar solo unos pocos títulos de entre los cientos de ellos que podrían enumerarse, son ejemplos de una variante específica dentro del género policiaco: el del misterio del cuarto cerrado. Un misterio, normalmente un asesinato, pero también puede darse el robo o una desaparición, en el que se añade la dificultad de que el crimen ocurre en una habitación en la que es, aparentemente, imposible que suceda y salir sin ser pillado con las manos en la masa. Ahí está el encanto de este subgénero: en descubrir antes que el inspector, detective o a quien el autor asigne la tarea, quién, y sobre todo cómo, se mató (se robó, o se cometió el delito que sea) y cómo el perpetrador se evaporó en el aire.

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14 diciembre 2019

El cuervo








Voy a ser claro. Cristalino como mi amor por mi querida, hermosa, mi vida, mi esposa Anabel Lee. No me gusta la poesía. Nunca me ha gustado. Nunca más. Puede que se deba a que me gusta que las cosas se digan claramente, yendo al grano, sin rodeos, sin metáforas, sin hacerme perder el tiempo, y sin tener que perderlo buscando las palabras exactas que queden bien aquí o allá… Y aprovechando bien el papel. ¿Pero qué es eso de escribir tres palabras y hala, a otro renglón a repetir la jugada? No. No me gusta.


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