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14 diciembre 2019

El cuervo








Voy a ser claro. Cristalino como mi amor por mi querida, hermosa, mi vida, mi esposa Anabel Lee. No me gusta la poesía. Nunca me ha gustado. Nunca más. Puede que se deba a que me gusta que las cosas se digan claramente, yendo al grano, sin rodeos, sin metáforas, sin hacerme perder el tiempo, y sin tener que perderlo buscando las palabras exactas que queden bien aquí o allá… Y aprovechando bien el papel. ¿Pero qué es eso de escribir tres palabras y hala, a otro renglón a repetir la jugada? No. No me gusta.


Reseña completa en LyL.

07 noviembre 2012

Veintidós cuentos picantes



















Félix María Samaniego.
Veintidós cuentos picantes.
Edición de Alfonso Martínez Galilea.
Ilustraciones de Javier Jubera García.
Pepitas de calabaza. Logroño, 2012.

Es ésta una grande obra
no así dice su tamaño,
decorados con ornato
veintidós cuentos con sorna.

Curas, frailes, monjas, mozas
intervienen con boato
y todas tornanse locas
cuando irrumpe el aparato.

Chanza, risa y algazara
provoca sin más tardanza
desde la primera andanza
el prosista de Laguardia.

No deja de ser curiosa
que la cosa del picante
entre gente religiosa
sea aquí tan abundante.

Reseña completa en LyL.

29 septiembre 2006

Es bella en demasía

No todo va a ser cine, libros, y futbol. De vez en cuando es bueno reposar y releer antiguas poesías o relatos que nos hicieron disfrutar o nos pusieron la piel de gallina.
Hace años compré un librito que compilaba algunas de las mejores poesías de José Agustín Goytisolo. No hablo de las poesías ñoñas tipo "qué bien huelen las flores", "me pierdo en tus ojos infinitos y azabaches" y bla,bla, bla. Hablo de poesía de la buena. Me gustó tanto ese librito que busqué por mi cuenta más obras del autor y entre ellas encontré esta, que me encanta:

Es bella en demasía
Que por la noche nunca salga sola.
Hombres peor que hienas allí aguardan
para rasgar su blusa y desnudarl
para verter su sangre como un vino.
Que no salga: la oscuridad protege
a endriagos que en su negro corazón
son el espanto de una ciudad inerme;
el día no es su reino porque temen
mirar a las muchachas cara a cara.
Ella es frágil: resulta buena presa
para salteadores de muchachas.
No: que no salga sola por la noche.
Él no duerme al pensar que algo le ocurra.
PD: Dadle una oportunidad a la poesía.
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