06 mayo 2015

La joven durmiente y el huso, de Neil Gaiman




Desde que leí The Sandman (mi desvirgamiento en el mundo del cómic adulto, junto con Predicador, esto ya lo he comentado alguna vez…) no he dejado de seguir la pista de Gaiman. Eso no quiere decir que haya leído todo lo que ha parido, no, –el cómic Batman: ¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado?; el libro (excelente y también reseñado aquí ) American Gods y Buenos Presagios, escrito a pachas con Terry Pratchet, reseñado aquí, son una pequeña muestra de esa pista que voy siguiendo de lejos– pero mi secretaria me mantiene al tanto de sus obras. Es lo menos que puedo hacer por el creador de ese gran universo en el que transcurren las aventuras de Morfeo y que tan honda huella me dejó.

Y es que el problema de que lo primero que caiga en tus manos cuando te dispones a descubrir a un autor sea una obra maestra que te fascine tanto como la del rey de los sueños, es que esperas que lo siguiente que leas de ese autor sea, al menos, del mismo nivel y tienes miedo de decepcionarte. Por eso voy pian piano. (Y eso que American Gods, Batman… y Buenos Presagios me gustaron).


Pero he aquí, que tenemos un… ¿remake, un dos en uno remozado? un cuento cortito, apenas setenta páginas, primorosamente elaborado y firmado por Gaiman y todas las reticencias y alertas de peligro se vienen abajo y me tiro de cabeza. Así, como un valiente.

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07 abril 2015

El príncipe Lestat

Bueno, bueno, bueno… ¡Qué alegría! ¿Cuánto hace? ¿Quince? ¿Veinte años? Dejémoslo en veinte. Veinte años, desde que cayó en mis manos el primer libro de Anne Rice, y primera parte de sus Crónicas Vampíricas, Entrevista con el vampiro. Un libro fantástico, genial y con vampiros de verdad, de los de antes de que se pusieran de moda (auque nunca dejen de estarlo) y degeneraran en telenovelas para adolescentes. Un libro que dio lugar a una película (ya nunca he podido dejar de ligar a Lestat con Cruise, a Louis con Pitt ni a Armand con Banderas) también memorable y fantásticamente rodada por Neil Jordan (quien hace un par de años volvió a los chupasangres con Byzantium, no tan redonda como Entrevista…, pero digna también dentro del género).
Si bueno fue el primer libro, los dos siguientes, Lestat, el vampiro y La reina de los condenados lo fueron también e incluso lo superaron.  De la secuela de la película mejor no hablar…

Para mí esa es la trilogía dorada de Anne Rice. Hubo más libros (El ladrón de cuerpos y Memnoch el diablo no estaban del todo mal pero ya no eran tan perfectamente redondos como los tres anteriores, tiraban más a la fantasía y se alejaban de lo “mundano”).
La Rice se dedicó también a otros géneros: disfruté muchísimo –y los recomiendo encarecidamente–  con La momia, El sirviente de los huesos, Taltos, y Las brujas de Mayfair.
Y pasó el tiempo. Ya no recuerdo si leí Vittorio, El vampiro Armand, Pandora,… pero creo que no. Empezarlos sí los empecé pero creo que no pude acabarlos y me desencanté un poco… Tal vez no eran interesantes o tal vez no estaba en ese momento en el que lector y lectura se compenetran, quién sabe, pero así fue.

Después Anne Rice empezó con los hombres lobos y más tarde se hizo religiosa/creyente/cristiana/veteasaber. No se metió a monja, simplemente en 2005 anunció que sólo escribiría sobre Jesús, y parió la trilogía del Mesías. Tan convencida estaba sobre el hecho de no volver a escribir sobre vampiros que llegó a declarar:

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06 abril 2015

Hombres buenos


Ya he dicho en alguna ocasión que Pérez-Reverte es santo de mi devoción. A pesar de algunos encontronazos (no pude llegar a la mitad de El Tango de la Guardia Vieja, y eso que le di dos oportunidades y que lo tenía dedicado) siempre espero con ilusión un nuevo libro del académico, pues son muchos los momentos de placer literario que me ha brindado.

Y eso es lo que he tenido en Hombres buenos. Deleite mientras leía, o más bien devoraba, las 592 páginas de las que se compone este nuevo libro de aventuras. Y sí, digo bien, de aventuras, porque a pesar de que los protagonistas sean dos miembros de la Real Academia Española, don Hermógenes Molina y don Pedro Zárate (a quién por cierto, no podía poner otra cara que no fuera la de Alonso Entrerríos, de la serie El Ministerio del Tiempo), con la misión de traerse a nuestro país un ejemplar de la prohibida (tanto en Francia como en España) Enciclopedia de D’Alembert y Diderot, el viaje de Madrid a París en aquellos tiempos de carruajes, caminos no asfaltados, bandoleros y posadas, era ya de por sí toda una odisea que podía durar semanas o meses. Si a esto añadimos una conspiración para que la misión de los dos protagonistas fracase la aventura es completa.

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16 diciembre 2014

Prohibido excavar en este pueblo


Ha sido toda una suerte y una casualidad encontrarme con Prohibido excavar en este pueblo. Me llega un poco tarde pero no importa porque en lo básico coincide con “mis labores de documentación”. (Hace unos meses acabé de escribir la continuación de mi novela Valeria, y uno de los escenarios era la extraña iglesia de Rennes-le-Château. Desde que tuve conocimiento de su existencia supe que iba a formar parte importante de mi trama y es que tanto el cura, como la iglesia, como todo lo que rodea a estos, da para varios libros y programas de Cuarto Milenio).

Y he aquí encuentro este libro de Óscar Fábrega para intentar arrojar algo de luz a tanto misterio, un misterio tan interesante que te atrapa y no te suelta.

Pero… ¿cuál es ese misterio?
A finales del siglo XIX, Bérenguer Saunière, humilde cura francés, se hizo enormemente rico gracias a algo que encontró en su iglesia, dedicada, por cierto, a la Magdalena. Nadie vio tesoro alguno (incluso hay investigadores que afirman que no hubo tesoro realmente)  pero el cura empezó a llevar una vida de lujo, reformó su iglesia, compró terrenos adyacentes y construyó en ellos edificios que desentonaban con el entorno, cambió de sitio algunas lápidas del cementerio y borró completamente una… Muchos vecinos están convencidos de que Saunière fue incapaz de gastar toda la fortuna a pesar de todos los gastos en los que incurrió.

La noticia atrajo a muchos “buscadores de oro”. Tantos que Rennes-le-Château tiene un subsuelo más parecido a un queso gruyere que a otra cosa, de ahí que el alcalde tuviera que prohibir las excavaciones en el pueblo.

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13 diciembre 2014

Disjecta membra



Miembros dispersos. Esa es la traducción al español de la locución latina Disjecta membra, la primera, aunque no lo parezca, novela de Alberto Hontoria.
Y no lo parece porque está cojonudamente bien escrita, tanto el fondo como la forma, mostrando un dominio y un mimo tal en la escritura que ya quisieran para sí bastantes escritores con más de una obra a sus espaldas.

Al referirse a este libro hay quien ha mencionado a Batman, Spiderman, Daredevil e incluso Hulk. Y puede que sí haya un poco de todos ellos (de Batman está tanto el millonario filántropo como el mayordomo; de Spiderman el ya manido lema “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” que aparece siempre en este género; de Daredevil la figura de un héroe minusválido; y de Hulk… de Hulk no tengo ni idea). Sin embargo, a mí cuanto más avanzaba en la lectura más me venían a la mente los X-Men.

Pero… ¿de qué estoy hablando? Me he metido de lleno en un análisis comparativo sin contar de qué va Disjecta membra. Vamos a arreglarlo.

Amelia, estudiante universitaria, pierde sus dos piernas en un accidente de coche, Seth nació con el brazo izquierdo amputado y Jack perderá la vista debido a una degeneración progresiva de sus retinas. Estamos ante una triada de minusválidos que no se conocen entre ellos hasta que se cruza en su camino el muchimillonario Russel Cotard (trasunto de Bruce Wayne y Charles Xavier) y les propone convertirse en héroes gracias a unas prótesis que completarán sus cuerpos, pasando así de ser considerados minusválidos a superválidos. Esta es un poco la trama.

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05 diciembre 2014

Odiseo. El retorno



Por fin, justo un año después de Odiseo. El juramento, llega a mis manos la segunda y última parte de las aventuras del astuto héroe del poema de Homero: Odiseo. El regreso.
No sabéis cuánto lo esperaba. Hasta tenía marcada la fecha…Para alguien a quien le encanta la mitología y que ha crecido con (buenísimas) películas como Jason y los argonautas, Furia de titanes, o la serie El Cuentacuentos: mitos griegos (serie muy recomendable también) –por poner unos ejemplos– revivir, recordar e incluso, en la mayoría de los casos, aprender de Manfredi sobre el/los viaje/s de Ulises con detalle, es algo que merece muy mucho la pena. Y es que la triste verdad es que nunca he leído el poema original. Me gusta la mitología, pero por desgracia no me considero ni mucho menos un experto.

Me atrevo a decir que  casi todos nosotros conocemos hechos aislados (el caballo de Troya, el canto de las sirenas, los cíclopes, la historia con los pretendientes de Penélope, el sudario que esta tejía y destejía… vamos, los “hits” de la Odisea) pero quería conocer la historia entera y ordenada, así como aquellos hechos poco conocidos del héroe, que los hay y muchos.

Manfredi trató en la primera parte, El juramento, de la guerra de Troya. El origen y causas, el desarrollo…según el punto de vista de nuestro héroe desde su infancia hasta su madurez. Todo eso ya está contado y no volveré a ello.

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